El viernes me toco dejar atrás la barrera de los 35. Fue un día lindo con paseo, barra, cena, brindis y regalos. Con rosas pequeñitas de color naranja que decidieron abrirse el sábado por la tarde. Y con un reloj con medidores de marea y otras funciones acuáticas que un duendecillo de ojos verdes guardó bajo mi almohada. Fue otro febrero veinte pero esta vez me encontró un pelín más completa, como un vino de aroma a vainilla y roble; Con la textura, brillo y taninos de astringencia precisa que invitan a saborear. Hoy como en un triz ya pasaron dos días y luego de una necesaria maratón de squash mi cuerpo esta tendido sobre el sofá mientras mi mente desvaría sobre lo que quiere de la vida. O quizás sobre lo que la vida espera de mi. Y es que la idea de mudarnos a Australia cada vez se hace más definitiva y eso me empieza a tener algo intranquila, aunque también emocionada. Hmmm el tema es ya un asunto serio y como tal deberá ser manejado con calma y sabiduría. 'Tiempo al tiempo' me aconseja la voz de la razón.
Hoy tambien anduve perdida entre lecturas blogueras y volví a un par de hallazgos que se resumen en dos frases irrevocables. El primero es un micro post de Peregrino acerca del 'dejar ir'; Y dice asi: “Uno empieza a encontrar la tranquilidad cuando mas va dejando de aferrarse”. En su fecha y en respuesta a aquella frase, una blogera llamada Poyito Feliz respondió en tono simple y certero: “Uno empieza a encontrar la tranquilidad cuando se da cuenta que lo que necesita esta dentro de sí mismo, y por eso no tiene que aferrarse a nada ni a nadie”. Vaya sencilla forma de ver el inexorable tema de las dependencias. Hoy mi curiosidad le siguió el rastro a la genial "Poyito" y feliz encontré una interesante definición de lo que -para ella- vendrían a ser los blogs/espacios personales’: “espacios (...) para entretenerse, divertirse y no para ser simplemente pedestales de egos agrandados, solitarios, engreídos, débiles y patéticos q se creen el centro del universo”.
*Confieso que esa parte juguetona y divertida con la cual adornar mi blog se me debe haber quedado un poco en Lima antes de mi éxodo del 2001 ;) -que ahora entiendo como una línea entre el sacrificio y lo gratificante- con sus lados frustrantes y sus días de gloria, con un poco de todo pero nada de que arrepentirse. Porque para estas me voy convenciendo que la vida se encarga de enseñarnos la re-simple filosofía de 'la Poyito': Escapar de los egos(!), salir de la burbuja, pisar el llano de la realidad y entender que somos todos uno, sin importar la piel de seda o los logros y fracasos que llevemos encima. Y sobre todo que la felicidad -aunque relativa cuando volvemos la mirada a la guerra y al hambre pordoquier- puede disfrutarse cada día en la medida de dar sin esperar demasiado a cambio.
Lo que sigue es Calogero, el mismo que canta y encanta. Abrazos blogeros (:









