El día se hace corto cuando hay tantos pendientes, citas de último minuto y un tren que aguarda para llevarme a casa de la familia política al otro lado de la frontera, en Munich. Allá me espera también el amado que ya se adelantó por asuntos del trabajo. Salgo mañana con Luka, mi hijo-perro que por cierto viaja con su propio boleto de tren (algo que me llamó la atención fue que, una vez más, las reglas son más estrictas en Alemania que en Holanda. Por ejemplo, en el trayecto en tren Holandés no hay regulación para mascotas, pero en la conexión en tren rápido a Alemania: Luka tiene que llevar bozal. :'( No importa cuan educado, cortés y amoroso sea el pobrecillo animal. Así que no se de dóNDe sacaré uno, porque si no lo consigo para mañana corro el peligro de que me multen!) De otro lado, ya me avisaron que en Duitsland/Germany/Alemania hay supermercados latinos en donde encontrar paneton D’onofrio... oh emoción! .
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Este es más o menos mi brevísimo reporte navideño, después de leer a IM no me quedaron muchas ganas de postear, ya que este imberbe muchacho lo ha dicho TODO. Pero igual quería desearles una noche buena en donde no sobren los regalos sino la unión y la fe en el mañana. No es que no me guste regalar y que me sorprendan con algun regalo, pero todos sabemos que lo tangible nunca ha sido lo más importante. Es más, lo esencial, siguiendo al tan apreciado Saint-Exupéry, sólo se ve con los ojos del corazón.
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Tot ziens! (Hasta pronto!)










